Con esta visita a los Manglares junto a los guías de Duna Lodge y las mujeres mariscadoras de la Cooperativa Khessani vivirás no solo vivir una experiencia auténtica y educativa, sino también impulsarás el empoderamiento económico de las mujeres que trabajan día a día y contribuyen con sus buenas prácticas a la conservación de uno de los ecosistemas más valiosos del planeta.




El manglar de la Bahía de Inhambane, ubicado en la región costera de Mozambique, constituye un ecosistema de enorme valor ecológico, económico y social. Este hábitat, caracterizado por la coexistencia de flora adaptada a condiciones salinas y una biodiversidad marina y terrestre única, es esencial para el equilibrio ecológico de la región.
Desde el punto de vista económico, el manglar es un recurso esencial para las comunidades locales que dependen de él para su subsistencia. La pesca y el marisqueo en los manglares constituyen las principales actividades económicas, especialmente para las mujeres, que recolectan mariscos y crustáceos para su consumo y, cuando es posible, su venta.
El manglar también tiene una relevancia social crítica, ya que desempeña un papel directo en la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades locales. Proporciona una fuente vital de proteínas a través del consumo de productos pesqueros, aunque la inseguridad alimentaria persiste debido a la sobreexplotación de los recursos y a la falta de conservación adecuada
Además, el manglar forma parte del patrimonio cultural y de la identidad de las comunidades costeras, representando un vínculo entre los conocimientos ancestrales y las prácticas modernas, cuya pérdida implicaría también la desaparición de valiosos saberes locales.
A pesar de su relevancia, los manglares de la Bahía de Inhambane enfrentan múltiples amenazas que ponen en peligro su conservación. La deforestación provocada por la expansión urbana y la tala indiscriminada, combinada con la pesca furtiva que utiliza herramientas destructivas, está deteriorando el ecosistema. Existen, además, otros factores que agravan la situación, como el cambio climático, que aumenta el nivel del mar o la contaminación por residuos plásticos, causada por los asentamientos humanos y el sector turístico.
Es indudable que la población del distrito de Jangamo, de en torno a 140.000 personas, de las cuales el 53% son mujeres, dispone con este Manglar de extraordinaria fuente de vida. Sin embargo, la ausencia de una regulación adecuada para su explotación, y la falta de información y formación sobre la importancia de la conservación hace incontrolable la afluencia de la población que busca furtivamente el sustento diario, utilizando azadas, catanas y medios rudimentarios de pesca como redes de mosquitera y redes de arrastre ilegales, sin respeto por las especies ni por sus ciclos reproductivos, han llevado al manglar de la Bahía de Inhambane al borde del colapso,
Ante esta vulnerabilidad, las mujeres que forman parte de la cooperativa Khessani quienes decidieron actuar. Comprometidas con la conservación del manglar, trabajan cada día introduciendo técnicas de pesca y acuicultura sostenibles en el Manglar y lo hacen con camisetas que proclaman su lema “Nosso manguezal, nosso futuro. Mangue é vida!” (Nuestro manglar, nuestro futuro. ¡El mangle es vida!).


Una experiencia ecoturística con las guardianas de la biodiversidad
Con esta actividad Duna Lodge, apoyado en las mujeres de la Cooperativa, busca proteger el ecosistema y, por ende, el futuro de la población, Para visitarlo, nos trasladamos en 4×4 desde Duna y embarcamos en un bote de vela latina para recorrer este delicado ecosistema. Las mujeres de la cooperativa nos ofrecen una travesía en bote de vela latina en la que aprender y observar la flora y la fauna del manglar, asi como sus humildes proyectos de acuicultura de engorde del cangrejo.
Pasaremos el día disfrutando de uno de los ambientes naturales más amenazados de África: un manglar litoral, que además acoge una espectacular comunidad de aves entre las más biodiversas de África Oriental, un paraíso de excepcional valor para todos los amantes de su observación con más de 500 especies distintas de aves, desde flamencos hasta martines pecadores. Al terminar la ruta la cooperativa nos ofrecerá una degustación de marisco fresco promoción de un turismo ecológico y con propósito, para lo que
Ellas ya han dado el primer paso, ¡y tú puedes ayudar a que den el siguiente!
